domingo, 12 de junio de 2011

La niña que quería aprender a amar



Ella se escondía debajo de las cobijas, esperando que no la molestara, pero el la veía, y la levantaba como como una muñeca de trapo, y le plantaba tantas cachetadas hasta que su mano se cansara, dejando su rostro blanco morado de los golpes y llena de sangre que salia de su boca, al ver su cuerpo así, el solo la tiraba al piso como si ella ya no sirviera, como un objeto más, ella levantaba su cara y veía en la cama a sus hijos, con sus ojos cerrados esperando a que estuvieran dormidos.


Rápido el entraba a a la cocina, y se sentaba a esperarla, y ella como podía tomaba la comida, y la ponía en la estufa para calentarla, el se levantaba y la tomaba del cabello, y la movía, de un lado al otro, tirándola al suelo, patenadola, pateandola en el vientre en donde estaba su hijo, el se volvía a la mesa, y ella se levantaba lentamente del piso, servia en los platos de aluminio la comida, la probaba y tiraba el plato al suelo, diciendo que no era una comida digna de el. Ella daba pasos hacia atrás, acercándose a la puerta, mientras el solo lanzaba vulgaridades de su boca, cuando el se distraía ella corría, y salia de la casa con desesperación, esperando encontrar una salida a su calvario, ella corría por las calles en plena madrugada, esperando que alguien la ayudara, y el corría tras ella como una fiera buscando a su presa, con una soga en la mano, esperando apresarla.


Ella tocaba como loca en las puertas de las casas, esperando que alguien la ayudara, que alguien le tendiera la mano para poder ayudarla a escapar de su dolor, pero nadie abría, nadie la quería escuchar, nadie se quería meter en problemas con el.
Rasguñaba las puertas implorando ayuda, con el rostro lleno de lagrimas, ella gritaba con desesperación que alguien le ayudara, pero el se acercaba, ella solo veía su sombra que alumbraban los faros de la calle, y comenzaba a correr de nuevo, con los pies descalzos entre las piedras hirientes de la calle, pero el le daba alcance, y a plena calle la tiraba al suelo, y la golpeaba con la soga, hasta que se cansaba, girtandole las mayores humillaciones del mundo, el que era el amor de su vida, y con quien permanecería eternamente, la masacraba a golpes en plena calle, hasta que el amanecer llegaba y comenzaba a asomarse el sol, y la hacia caminar, con la ropa rasgada por los golpes, amarrada como si fuera un animal y el tirando de ella para que caminara mas rápido, con miles de miradas sobre ella, esas miradas de las personas que no la habían querido ayudar, llegaba a su casa, con su piel morada, sangrante, y su ropa mal trecha, y ahi la dejaba en el patio de su casa, tirada como un animal.


¿Que era ella? ¿que significaba para el? que no se suponía que el la amaba, y por eso se había casado con ella, para ser solo eso, un mueble más en su casa, una nodriza para sus hijos, una criada, solo una estúpida que lo esperara en casa como una muerta, mientras el se divertía con otras mujeres.
Ella era una niña, una niña con esperanzas y sueños, una niña que no sabia que era el amor, y lo quería conocer con el, ella era una niña, era una niña inocente, una pequeña mujer, un ángel puro, que no sabia de maldad, ella era solo una niña, que quería aprender a amar. Maldita sea la suerte que lo hizo caer en sus manos, para que el acabara con esa pureza, manchandola con sangre, y suciedad que hacia caer sobre ella, de su boca, maldito sea ese momento en que la vio por primera vez, maldita sea la suerte, el era un maldito demonio y ella un ángel, solo un ángel.






Historia Real.
by: Urua Mishiro
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