jueves, 28 de abril de 2011

El vuelo de las mariposas

* a partir de hoy subiré esta pequeña historia que e comenzado, espero sea de su agrado:)

Capitulo 1. Oruga
Bajaba los escalones uno a uno, entre el ir y venir de la gente, a veces sufría de personas que corrían como locos, vaya el ver el caminar y vida diaria de los demás inspiraba a mi mente a dibujar, siempre esperaba en una de las bancas del metro, a que la estación se vaciara un poco, y poder irme a casa, sacaba mi libreta y comenzaba a dibujar a las personas del metro, madres con sus hijos, jóvenes adolecentes, niñas de la escuela media con su uniforme, colegiales, chicos universitarios, hombres de oficina, ancianas con bolsas, parejas de enamorados, todo un mundo de inspiración.

Un día de lluvia baje a la estación corriendo, mi ropa estaba empapada, tome mi mochila y algunos libros de la universidad se habían mojado, me senté a esperar que los vagones se llenaran, ese día solo esperaba llegar a casa, tomar un poco de té caliente que preparaba mi hermana mayor, saque mis audífonos y comencé a escuchar música mientras la gente abordaba los vagones, era entretenido imaginar que la gente se movía al compas de lo que escuchaba, entonces sentí como alguien se sentaba a un costado mío, voltee, y me quede totalmente pausada, era una joven, de entre unos 22 y 24 años, se veía radiante, joven, su cabello un poco largo y negro, su rostro se veía sereno, de figura delgada, y piel morena clara, y llevaba unas gafas con armazón negro, y lente claro, con muy poco aumento, la mire un intimo segundo y me había conquistado el alma, la observe un poco, y tal vez cuando sintió que la observaba volteo, pero yo le quite la mirada, la estación se comenzó a vaciar, en ese momento las 4:30 p.m. se  había marcado en el reloj, en ese momento la joven dijo: -¿Disculpa me podrías dar la hora?-, yo me quede un poco desconcertada ¿Por qué me preguntaba la hora si el reloj de la estación estaba frente a nosotros, pero al ver mi cara de un poco de duda dijo:-sabes, no confió mucho en los relojes de las estaciones del metro-, le sonreí y le dije la hora exacta, el tren llego, me levante y le sonreí, me despedí de ella  con una pequeña señal y subí al vagón, sin querer  o involuntariamente, voltee por la ventanilla de la puerta, para verle, y ahí se quedo, en esa banca; por mi mente cruzaron miles de cosas, como el que tal vez esperaba a su novio en la estación, y que era solamente de esas personas que pues… vez solo cierta ocasión y ya, esa noche miraba a través de la ventana como llovía, y solo pensaba en el joven de la estación del metro.

Al día siguiente había despertado ya tarde, me puse mi ropa, me puse un gorro, tome mi saco, y únicamente comí una tostada que mi hermana mayor había dejado al irse a trabajar tome mi paraguas y corría entre las calles, baje los escalones de la estación que estaba cerca de casa, y me introduje entre la multitud para poder abordar un vagón, me puse al frente de toda la gente, parecía como si en cuanto se detuviera el tren al momento de que mi voz gritara ¡SUBAN! La gente me seguiría, dejándome como calcomanía pegada en la puerta del otro extremo. El tren se detuvo, las puertas se abrieron y cual estampida de animales enjaulados subimos a los vagones, iba totalmente apretada entre dos hombres que iban a sus trabajos, parecía que sincronizados veían sus relojes, el tren se detuvo en una estación, y la gente comenzó a bajar, pero subieron otros y seguía igual de lleno, ya se me hacia tarde, tenía un examen de arte a las 7:00 a.m. esperaba llegar, un poco desesperada comencé a mover los dedos que estaban dentro de mis guantes sobre uno de los tubos donde me sujetaba para no caer, y sin querer choque mi mano con la de otra persona, cuando me di cuenta, voltee para disculparme, y era ella, la misma joven que había visto el día anterior y me había preguntado la hora, cuando le mire llevaba una bufanda negra y unas orejeras color rosa, se veía muy linda, su mirada era tan cálida, que me había quitado por completo el frio que llevaba, parecía que ese segundo se había convertido en un rato muy largo, le pedí disculpas y me dijo que no había problema, que solo esperaba que no me hubiese mojado mis guantes, sonreí y le dije que no y se detuvo el vagón del tren, las dos bajamos del vagón, y comencé a caminar a la par de ella, le miraba entre los cabellos del fleco de mi cabello, cuando vi el reloj de la estación, vi que faltaba poco para mi examen, me despedí de ella y comencé a correr para poder llegar a la universidad.

Mientras que esperaba a tomar el almuerzo mis amigos comentaban sobre el mal clima y como de un momento a otro Tokio se había transformado de un clima templado a un clima húmedo y frio, y de cómo la profesora de historia universal se había concentrado tanto en el tema de la segunda guerra mundial -¿tú qué opinas Mikage?- me preguntaba uno de mis compañeros mientras yo dirigía mi vista al enorme ventanal del comedor de la universidad donde se veía como escurría las chispas de agua que caían en el, -Pues… debería de moverse de ese tema, ¿creo?- mis compañeros rieron, al ver que mi respuesta había sido distraída y sin ningún sentido, sonreía y comencé a comer mi desayuno, no podía sacarme de la mente a esa hermosa chica, ¿Qué era lo que me sucedía con ella?  Su belleza y su voz no salían de mi mente, mi día en la universidad había pasado con mi cuerpo ahí pero mi mente volando en otro mundo,  en la clase de matemáticas, una de mis compañeras me dio un pequeño papel, “Mikage quisiera verte, te espero en la biblioteca al finalizar las clases.  Katakura”, Katakura y yo habíamos mantenido una relación durante el primer año de universidad, llegamos a prometernos jamás alejarnos el uno del otro, pero el termino conmigo, ya que decía que yo era demasiado soñadora para él, pero terminamos siendo buenos amigos, manteniéndonos siempre uno al lado del otro; la hora de salida llego, me dirigí a la biblioteca, pero él me esperaba en uno de los pasillos, mirando como el agua caía de las canaletas del techo, le hable y él me miro dando a notar una pequeña sonrisa en su rostro, se acerco a mí, y me beso amistosamente en la mejilla, Katakura era más alto que yo, así que al besarme siempre se agachaba un poco, sonrió y me dijo que se alejaría, que se mudaría a Osaka con su prometida, y que nuestra promesa tal vez se rompería, yo lo mire con un poco de asombro, el me dijo que le perdonara, pero su prometida era becaría coreana, y le habían trasladado a la universidad de Osaka, lo mire y únicamente me limite a desearle buena suerte, y que cuando visitara Tokio en mi casa sería bien recibido, nos despedimos con un abrazo y un beso, y nos alejamos el uno del otro.

Comencé a caminar bajo la lluvia con mi paraguas protegiéndome, llegue a la estación del metro, y pues no estaba muy lleno, ya había pasado la hora donde se encontraba inundado de gente, en ese momento lo único que mantenía mi cabeza ocupada era el hecho de que un buen amigo se alejaría, ese día tome asiento en otra de las bancas, lejos de la gente, saque mi libreta y comencé a dibujar a una pareja de jóvenes colegiales, que en sus miradas se notaba el amor que se profesaban, termine el dibujo y aborde un vagón, me sentía cansada, tal vez había tomado un pequeño resfriado el día anterior, ese día tome asiento, tome mi celular y llame a mi hermana, para decirle que no me sentía bien, cuando termine la llamada, guarde mi celular en mi mochila, y al levantar la mirada ahí estaba ella, ella de nuevo, ¿Qué era lo que pasaba? Qué suerte la mía de poderle ver, mis encuentros con ella eran intempestivos y no planeados, ella igual me miro y sonrió, y con una sonrisa igual le mire yo a ella, sentía mi cara un poco caliente, no sabía si era por el hecho de resfriado o porque me sentía algo nerviosa.
Había durado varios días faltando a la universidad, pero mis compañeros me llevaban las tareas,  así que me mantenía ocupada, y de mi mente se había alejado ese espejismo, además de las tareas, hablaba con mis amigos por medio del teléfono o por el internet, mi hermana mayor me cuidaba cuando llegaba del trabajo, pero la verdad parecía que yo la consentía más a ella, que ella a mí, Eriko(mi hermana mayor) y yo, quedamos huérfanas, cuando mi hermana tenía 18 años, y yo apenas 10, mi hermana se hizo totalmente cargo de mi, nos habíamos quedado solas, ya que las familias de mis padres, se habían desinteresado por ellos desde el día que habían huido juntos, así que mi hermana y yo nos habíamos quedado totalmente solas.

Mi vida era así, simple, estudiaba en la universidad la carrera de Arte y los fines de semana trabajaba en un restaurante, y mi hermana trabajaba en una empresa como secretaria del Gerente general,  nuestra vida era normal y simple, yo amaba a mi hermana, y me divertía mucho al salir con ella y con su novio Hitoshi, eran como mis padres, aunque ya contaba con la edad de 21 años, me sentía como una niña a su lado.
Cuando tomaba el desayuno, antes de salir de casa para ir a la universidad, se me vino a la mente esa hermosa joven, no sabía qué era lo que me pasaba con ella. Llegue a la estación muy temprano, no quería encontrarme con la multitud de gente, buscaba a mi misteriosa joven, pero no estaba, subí al vagón un poco triste, me había dado por vencida, y comencé a aceptar que nunca la volvería a ver…

[Continuara…]
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