sábado, 30 de abril de 2011

El vuelo de las mariposas

Capitulo 2. 




Capullo

Así, habían pasado ya un mes, y ya no la había vuelto a ver, pero seguía en mi mente la imagen del último día que la había visto, llegue a la estación y sentí la necesidad de sentarme en la banca donde la había encontrado por primera vez, y comencé a dibujar de nuevo, ese día decidí dibujar la estación pero sin personas, como si solamente estuviese yo en la estación, comencé a dibujar y estaba concentrada, cuando de repente escuche “te está quedando muy bien”, levante mi cabeza algo desconcertada y era ella, mi corazón se había iluminado por completo, era ella, ella estaba ahí de nuevo frente a mi hablándome, levanto su mano y sonriéndome me dijo: -llevamos muchos encuentros, y sonriendo como amigas, y ni siquiera se tu nombre, ni tú sabes el mío, Hola, soy Urara, ¿cuál es tu nombre?-, reí un poco y afirme con la cabeza, -Si, hola me llamo Mikage-, -¿De verdad? Qué lindo nombre-, y así comenzamos a hablar, de donde vivíamos, a que nos dedicábamos, ella era una chica universitaria también, pero estudiaba en una universidad distinta a la mía, tenía 22 años, y vivía con sus padres, sentía casi como mi corazón brincaba de alegría, como si me hubiese ganado algo y me hubieran felicitado, me sentía bien.

De repente el reloj marco las 6 de la tarde, la estación se volvió a llenar pero yo me sentía que solamente Urara y yo estábamos en la estación, sentía mucha emoción, pero ya me tenía que ir, mi hermana ya me había comenzado a llamar a mi celular, y con todo el dolor de mi corazón le dije que me tenía que ir, pero ella me detuvo diciendo que porque no esperábamos a que la estación se vaciara de nuevo, mande un mensaje de texto a mi hermana para calmarla y me quede con Urara, ella me preguntaba muchas cosas, era como estar con una niña pequeña, pero a la vez con una mujer muy hermosa, era una dulce combinación, abrió mi libreta de dibujo y me pidió que la dibujara, tome el carboncillo y le dije que se pusiera en la posición que ella deseara, se quito las gafas dejando ver sus ojos grandes y rasgados, con una sonrisa fresca y su mirada cálida, comencé a dibujarla, haciendo sombra en sus ojos, con su cabello negro, haciendo trazos para definir su rostro, dejando un dibujo exacto de ella plasmado por mis manos en mi libreta.

Las 8:00 p.m. se marcaron en el reloj, Urara se levanto y dijo:-Es hora de irnos, ¿vamos?- afirme con la cabeza, y me levante, nos pusimos en el andén, esperamos el tren, al final del túnel se vio una luz, el tren se aproximaba, Urara me miro, sentí su mirada y la mire, sostuvimos la mirada fijamente, viendo sus ojos marrón, brillantes, de repente se comenzó a acercar a mí, yo no lo vi mal, cuando estaba cerca de mí, sentí como entrelazo su mano con la mía, mi corazón se acelero, y sentí como si mi cuerpo se fuese a derretir, ella había tomado mi mano, estaba tan cerca de mí, sentía su calor, y su mano estaba sujetada a la mía, las dos teníamos las manos apretadas, como para que si llegara alguien y nos separara no lo hiciera, la tranquilidad rodeo mi cuerpo, el tren se detuvo dejando la puerta del vagón frente a nosotras, en ese intimo segundo no sabía si avanzar o quedarme parada esperando a que ella avanzara, ¿soltarla de la mano? No sabía qué hacer, pero ella tomo la iniciativa, ella dio el primer paso, pero no soltó mi mano, avanzamos dentro del vagón, hasta llegar al otro extremo, y así permanecimos durante el trayecto, una frente a la otra, sin hablar sin decir nada, solo mirándonos fijamente, el tren se detuvo, y ella únicamente me dio un beso muy cerca de mis labios, me dijo:-Nos vemos mañana Mikage ¿a la misma hora?-,-Si- afirme rápidamente un poco nerviosa, el tren comenzó a avanzar y vi su delgada figura alejarse entre la gente de la estación.

Ese día no tuve apetito, solo quería llegar a mi habitación, y así lo hice, entre a mi casa, salude a mi hermana y me fui a mi habitación, me deje tirar sobre la cama, y mirando hacia el techo en mis pensamientos me comencé a preguntar qué había pasado ese día, que era lo que me había sucedido con ella, ¿Qué tipo de relación tenia con Urara? ¿Únicamente me había tomado de la mano para entrar al vagón? ¿Solo me veía como una amiga?, ¿Qué era lo que me pasaba con esa chica que me había puesto tan nerviosa?, abrí mi mochila y saque mi libreta de dibujo, y solamente me limite a ver el dibujo que había hecho de Urara, permanecí así un buen rato, después encendí mi computadora y me dispuse a ver si encontraba a alguien para contarle lo que me había pasado, pero no se encontraba nadie, apague la computadora y me fui a dormir, aun no sabía si al día siguiente la vería de nuevo, o si ese día solo había sido como un sueño hecho realidad para mí.

En ese momento había descubierto que en realidad esa emoción que sentía, era amor, yo estaba enamorada de Urara, y yo miraba en sus ojos que ella sentía lo mismo por mí, había descubierto por primera vez que una mujer había conquistado mi alma, que una mujer había llenado ese lugar donde solo pensaba que podían estar hombres, había descubierto mi bisexualidad, con la persona más hermosa que había visto en mi vida, había descubierto la necesidad de estar con ella, permanecer a su lado, aunque solo fuera observándole, había descubierto que necesitaba de Urara.



[Continuara…]
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