domingo, 13 de noviembre de 2011

El Hilo Rojo del Destino -9-


Capítulo 9. 

-Te amo- siempre se lo decía y era feliz al decírselo aunque él no lo dijera, cada vez que podía se lo decía, me entraba la idea de que tal vez él se fastidiaba pero creo que le gustaba, a veces el miedo de perderle inundaba mi corazón pero eso no podía pasar el amor existía y nada lo podía romper. Siempre tomaba su mano, me sentía como una niña pequeña, pero me gustaba hacerlo feliz y verlo sonreír.

Cuando escapábamos de todo, siempre terminábamos frente a un rio, que lo cruzaban puentes con rutas férreas, siempre me recargaba en su pecho y el me abrazaba.

-Sabes…-el silencio se quedó entre los dos, me levante un poco

-¿Qué pasa?-pregunte

-Me mudaré a otra ciudad a continuar los estudios haya, y vendré hasta que termine este ciclo- me quede callada y agache la mirada, el me tomo de la barbilla levantando mi rostro, mi cabello cubría mis ojos, el quito mi cabello –estaremos bien- sonrió –lo sé- le respondí y me lance sobre el abrazándolo, para que no viera mis pequeñas lagrimas rodar por mi rostro.

Pase varios días sin verlo, él estaba demasiado ocupado, arreglando lo de su escuela y el exceso de carga de tareas de la universidad. Michi igual le extrañaba, permanecía horas frente los ventanales del jardín esperando a que llegará. – ¿Que te ocurre?-,-Extraño a Kyoichi, y ya mañana se irá- conteste a mi hermana mientras lavábamos los trastos –Cuando extrañamos mucho a alguien, no debemos ponernos triste, debemos ponernos felices para esperar el momento de estar juntos, piensa en él, y verás que el pensará en ti, si ambos se aman no importa lo alejados que estén, o lo poco que hablen, el amor siempre estará ahí, siempre vivo, es algo como lo que pasamos Shinya y yo-, la mirada de Miyuki aunque no estuviera frente a mí, se iluminaba siempre que hablaba de Shinya, cuando llevaban pocas semanas de relación, mi hermana se tuvo que mudar a Europa por su trabajo, y Shinya a otra ciudad del país, casi nunca se llamaban ni mantenían mucho contacto por el trabajo, pero su amor estaba intacto, Miyuki decía que cuando estaba en Europa por las noches miraba al cielo pensando en Shinya, y Shinya decía que el siempre sentía una tibieza en el corazón. Cuando mi hermana me dijo esto mire atreves de la ventana, como la noche florecía y la luna permanecía tranquila, terminamos y rápido me fui a dormir.

No podía dormir, Michí estaba acostado en una de mis almohadas, me levante de la cama, y tome una cobija poniéndola encima de mí. Me senté frente a la ventana y únicamente me quede mirando la noche y las luces de la ciudad. De repente mi celular comenzó a sonar, lo tomé y vi que era Kyoichi, conteste rápido y únicamente dijo “sal” se colgó la llamada y lentamente salí de mi habitación, abrí la puerta que daba a la calle y lo deje entrar, sin darme cuenta me deje ver ante el en pijama, se rio de mí y me abrazo –te extrañé mucho-, le dije -yo también te extrañé- beso mis labios, y lo tomé de la mano entrando lentamente a la casa, rápidamente entramos a mi habitación, vio a Michí y lo llamo yo golpe se brazo para que no hiciera ruido, Michí comenzó a maullar, lo tomó entre sus brazos y Michí se calmó, se sentó en la silla y yo en la cama frente a el. 
Toco mi rostro con su mano derecha -tenía que verte antes de irme- tome su mano y la bese cerrando los ojos fuertemente, y mis lágrimas comenzaron a rodar. Bajo a Michí y se acercó a mi abrazándome, acariciando mi cabello, yo solo me escondía en su pecho, él no decía nada, ni yo emitía palabras, solamente quería estar con él, en ese momento el mundo desapareció para mí, y solamente estábamos él y yo en el espacio infinito, su cuerpo era tan tibio, sus manos, los latidos de su corazón, calmaban el dolor que sentía, me separo de él, levantando mi cara, me miró fijamente besándome en los labios, como aquel primer beso y todos los que recibía de él, sus labios se conjugaban con los míos, era como el sabor dulce de la miel, un beso lento, un beso con mucho amor, separo sus labios de los míos –te amo-,-yo también- mientras nuestros labios estaban tan cerca el uno del otro, lo bese de nuevo, lo abrace, me prendí de él, no quería que jamás terminará, nos recostamos en la cama, el me tomo entre sus brazos y yo me acurruque en sus pecho, solo así, cual quiera pensaría que ocurriría algo más, pero no, con el simple echo de estar a su lado en sus brazos me bastaba, el saber que me amaba como yo a él, era lo único que importaba.

Así permanecimos toda la noche hasta que el crepúsculo comenzó a asomarse, beso mis labios, abrí los ojos y mire los suyos, sonrío y le dije “hola” antes de que todos despertarán salimos de la habitación, salimos a la calle, y nos miramos fijamente, -¿a qué hora te irás?-, tomo mi mano –a las 12:00 p.m.-, -¿puedo ir a la estación?-,-preferiría que no, será más difícil-, me quede callada y lo volví a abrazar, nos besamos, me miró y me dijo que no llorará, el momento de estar de nuevo juntos no esperaría demasiado, el tiempo se pasaría rápido.

Extendí mi mano y poco a poco la suya la soltó, dio la vuelta a la calle, agache la cabeza y corrí a alcanzarlo, -¡Kyoichi!- el volteo, -¿Qué pasa?-,me arroje hacia el y mis brazos rodearon su cuello y sin que él se diera cuenta le puse una cadena con una pequeña medalla –pero…- , -ya ve, aun te quedan muchas cosas por hacer-, sonreí y lo bese en le di un beso lijero en los labios y comencé a caminar de nuevo a casa, voltee y le dije “buena suerte” di vuelta a la calle y me recargue en el muro, no podía aguantar el nudo en la garganta y solté el llanto, la nieve comenzó a caer, seque mis ojos y me asome para verlo, pero el ya no estaba. Mi hermana estaba en la puerta de la casa, levante mi rostro y me miro con tristeza 
–Okuno-, antes de que dijera más la abrace, la abrace como cuando era pequeña, y corría hacia ella para que me protegiera
,-Miyuki yo lo amo tanto- ella solo me abrazo, beso mi frente, y entramos a la casa.






[Continuara…]
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