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sábado, 22 de marzo de 2014


Issei Sagawa nació un 11 de Junio de 1949 en un Japón desolado y hambriento tras la guerra. Pese a nacer en el seno de una familia de empresarios acaudalados, en los primeros años de su infancia conoció muy de cerca la cultura de la “supervivencia” en su país. Era un niño pequeño y de aspecto débil y enclenque. El mismo se autocalificaría años después como: “pequeño, feo, con manos pequeñas y pies diminutos”.

Con tan solo cinco años, unas terribles pesadillas atormentaban al pequeño Issei todas las noches. En sus pesadillas se veía a él mismo en el interior de una enorme cacerola con agua hirviente. Trataba de huir, pero no lo conseguía y, lentamente se cocía dentro del agua hasta que alguien lo sacaba de allí, pero no para salvarlo, si no para devorarlo sin compasión.

Estas pesadillas infantiles lo traumatizaron profundamente y fueron la mecha de sus posteriores actos caníbales.

Sagawa tenía dos grandes pasiones, el Sushi y las mujeres occidentales. Le volvían locos aquellos cuerpos esculturales que veía de vez en cuando por las calles de Tokio. Altas, rubias, esbeltas… pero lo que más idolatraba era su piel… su piel blanca, suave y tersa. No lo podía resistir y no tardó en trazar un plan para poder estar rodeado de esas mujeres con las que el soñaba.


A finales de los setenta, la empresa familiar del padre de Sagawa ya había recuperado el poderío económico perdido en la guerra e Issei había disfrutado de una juventud bastante cómoda. Era un tipo inteligente y se había licenciado en literatura, aparte de ser todo un experto y amante del arte en casi todas sus variantes. Su padre se puso más que contento cuando Issei le dijo que quería continuar con sus estudios en la Sorbona, y no dudó en financiarle todos los proyectos. De este modo, el joven Issei adquiriría excelentes conocimientos para heredar y dirigir la empresa familiar a su vuelta.

De este modo, a finales de los setenta Issei se matricula en Literatura comparada en la universidad parisina y por fin cumple su sueño de verse rodeado de esas pieles casi etéreas con las que ha soñado durante treinta años. Su gozo es tremendo, pero ahora que las tiene tan cerca necesita algo más, necesita tocarlas, olerlas… mmmm… quizás saborearlas con el mismo deleite con el que saborea su preciado sushi.

Y como caída del cielo, en 1981 conoce a Rennée Hartevelt, una joven Holandesa que cuadra perfectamente con su perfil. Alta, ojos claros, rubia, esbelta y con la piel más blanca y tersa que jamás ha visto. De tan solo imaginar el roce de su piel a Issei se le disparan sus más perversos sueños.

Rennée es una estudiante abierta y vanguardista, hace poco que ha llegado a París y no conoce a mucha gente. La joven encuentra en Sagawa a un amigo ideal, pues ambos comparten el mismo amor por el arte y la literatura. Durante unos meses, no queda teatro, parque o exposición que ambos no visiten en compañía, incluso en alguna ocasión se les ve bailar en alguna famosa sala parisina. Hasta que una noche, Issei decide ir un poco más allá e invita a Rennée a cenar en su casa.

Sushi, un poco de buen vino… música de fondo. El escenario está preparado para que Issei pueda acariciar por primera vez su piel soñada y, en mitad de la cena, con la escusa de ir a por un poco más de vino va hasta la cocina y retorna con una pistola y, sin pensarlo dos veces, apunta al largo cuello de Rennée y la mata de un certero disparo.

¡Por fin! El cuerpo desnudo de la joven holandesa yace en el suelo ante Issei, que lo contempla totalmente extasiado. Pero éste no tiene ninguna apetencia sexual ante tan bello cuerpo, más bien, su apetencia es gastronómica. Sin prisas, analiza todas las zonas del cuerpo y al final se decide por la cadera derecha… no sabe muy bien por qué, pero le parece la zona más apetecible en ese momento.

Aquí comienza el episodio más cruel de esta historia, Sagawa se lanza enloquecido hacia su segundo plato de la noche asestándole un tremendo bocado en la cadera, pero vaya, la falta de experiencia casi le hace dejarse algún diente en el intento. Tras el esfuerzo, tan apenas ha dejado unas marcas en la piel de Rennée. Analizando la situación, vuelve a la cocina y busca su mejor cuchillo. Ahora sí, lentamente va cortando pequeños trozos de carne que va comiendo con total placer y deleite. El mismo escribiría tiempo atrás en sus memorias: “la carne se deshacía en mi boca, como el sushi. Nunca pude pensar que esto fuera tan exquisito”.

Sin prisa, va cortando y comiéndose a su buena amiga hasta que ya no puede más y decide dejar el resto para más tarde. Durante varios días, el caníbal japonés se alimentaría casi exclusivamente del cuerpo de la holandesa hasta que considera que ya ha terminado con todas las zonas comestibles.

Introduce los restos que han quedado en un par de viejas maletas y busca un lugar donde deshacerse de ellas. Por la noche se dirige a un lago existente en los bosques de Bolonia, lugar verde de paseo y esparcimiento para los parisinos, y allí, lanza las dos maletas sin que nadie lo vea. Pero el lago tiene una profundidad demasiado escasa y, a los pocos días, una pareja que pasea por el lugar encuentra las maquiavélicas valijas, al ver que de una de ellas sobresalía una mano y un pie, avisan horrorizados a los gendarmes rápidamente.





La policía no tarda mucho en cerrar el círculo de sospechosos del salvaje crimen, y cuando se presentan en casa de Issai, éste lo confiesa absolutamente todo con total frialdad.

A partir de aquí, se encadenan una serie de acontecimientos sin mucho sentido. Primero, tras la supervisión de tres psicólogos, Sagawa es tomado como demente y juzgado como tal, internándolo en la institución Paul Guiraud de París. “La estancia en aquel lugar fue horrible, allí estaban todos locos”, confesaría Sagawa. El nunca se consideró loco ni se hizo pasar por ello, sus actos siempre fueron voluntarios y en estado de total conciencia y lucidez.


Pasados unos meses, el segundo sin sentido del caso, Issei contrae una enfermedad, que no es más que una inflamación intestinal y que es diagnosticada por los médicos, ni más ni menos que como una encefalitis avanzada. El veredicto del equipo médico le vaticina unas pocas semanas de vida. El padre de Issei, hombre poderoso y con muchas influencias, consigue que el caníbal moribundo sea trasladado a Tokio, allí continuará recluido en una institución psiquiátrica de alta seguridad, pero por lo menos, morirá en tierra japonesa. El gobierno francés no se opone al traslado, pues al fin y al cabo, quedándole pocas semanas de vida, lo ven como un simple adelanto del trayecto.

De modo que Issei es trasladado al hospital Matsuzawa de Tokio. Y claro, como era de esperar, no muere. Ahora, el caníbal confeso se encuentra en una situación insólita, pues en Japón no tiene ninguna causa pendiente y en Francia se han retirado todas las causas contra él ante su inminente muerte.

Tras tan solo cinco años de cautiverio, Issei Sagawa está libre de toda culpa y queda en total libertad. El caso de este hombre recorrió todos los rincones de Japón, pues él mismo nunca escatimó en ningún detalle de lo sucedido. Para él, comerse a Rennée fue el sumun del placer que un humano puede conseguir en la vida.


Cuando queda en libertad estalla la locura mediática en el país. El prestigioso dramaturgo Okawa, publicaría “Cartas a Sagawa”, relatando los tétricos hechos y vendería más de 300000 ejemplares un poco tiempo. El propio Sagawa escribiría tiempo después sus propias memorias con todo lujo de detalles tituladas “En la niebla”, donde reservaría más de cuarenta páginas para describir como dio cuenta de la pobre Rennée. Este libro fue todo un delirio en Japón vendiendo más de 200000 ejemplares en tan apenas un mes. Entrevistas televisivas, exclusivas, reportajes… el “padrino del canibalismo”, como se le conocería en aquel tiempo, se hace casi millonario explotando su terrible y cruel asesinato.

En algunos programas de televisión incluso se le trata como a un héroe, ironizando todos y cada uno de los pasajes de tan brutal asesinato. El morbo no queda en Japón, y entrevistas de Sagawa en televisiones extranjeras están a punto de crear verdaderos problemas diplomáticos entre Francia, Holanda y los países que emiten dichas entrevistas.

Sagawa ha publicado muchos más libros desde entonces, todos ellos relacionados con el canibalismo y en cierto modo, haciendo una clara apología de él. Todos ellos se han convertido en auténticos Best Sellers a nivel mundial. El más conocido “Me la comí por fetichismo”, es otra obra detallada de los sucesos descritos. En Japón está tratado como un escritor excepcional y, tras casi treinta años de aquellos sucesos, todavía sigue ganándose la vida gracias a ellos. Tambien expone sus obras pictóricas, en las cuales suele mostrar mujeres de piel blanca y cuerpos voluptuosos, y es un contertulio común en diferentes programas de televisión.


Sagawa atribuye todos sus actos a aquellas pesadillas que le atormentaron de pequeño y que, como él relata, le llevaron a comerse a Rennée de modo casi obligatorio.



Por: Sinuhé Gorris para Tejiendo el Mundo.

[Serie] Asesinos en Serie: Issei Sagawa "El canibal japonés"

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jueves, 23 de enero de 2014


Belle Sorenson Gunness, nació en 1859 bajo el nombre de Brynhild Paulsdatter Størseth o Brynhild Paulsdatter Storset, en un pequeño pueblo de pescadores situado en la costa oeste de Noruega, y fue uno de los casos más conocidos en la historia estadounidense, de asesinatos en serie (serial killer) cometidos por una mujer.

En los años 1890 en Chicago (Illinois) y en los años 1900 en La Porte (Indiana), y a 80 km al sureste de Chicago (Estados Unidos), Belle Gunness presumiblemente mató a sus cinco hijos biológicos y a su hija adoptiva, así como a sus dos maridos, a una o tal vez a dos hijas de su segundo esposo, y a una treintena de obreros agrícolas que trabajaban en su granja. A pesar de este comportamiento, igualmente puso un anuncio en un periódico para tratar de encontrar nuevo marido; y como consecuencia de este anuncio, entrevistó a varios pretendientes (alrededor de una decena) venidos a verla con todas sus respectivas economías, pero a continuación ellos nunca más fueron vistos por nadie.

El 28 de abril de 1908, un incendio arrasó su casa de 'La Porte', y allí entre los escombros fueron encontrados los cuerpos de varios de sus hijos junto al de una mujer decapitada. Esta circunstancia hizo pensar en la propia muerte de Belle Gunness, aunque, algunas dudas surgieron rápidamente a raíz de que varios vecinos y amigos afirmaron que el cuerpo de la mujer decapitada no correspondía con la morfología de la granjera. Estas declaraciones fueron confirmadas por medidas tomadas sobre ese cadáver, y la autopsia demostró que la mujer en cuestión había fallecido por envenenamiento con estricnina. Las autoridades concluyeron entonces en un primer tiempo, que el cuerpo descubierto en la granja incendiada no correspondía al de Belle Gunness, pero poco después, una prótesis dental identificada sí como de Belle Gunness, fue encontrada entre las cenizas de la casa, lo que condujo al sheriff a declarar oficialmente que la granjera había muerto en el incendio. De todas maneras, muchas dudas e interrogantes se plantearon en esos días, sobre el real destino de Belle Gunness.

Un mes después del incendio, investigaciones llevadas a cabo por un hombre inquieto por la desaparición de su hermano, desembocaron en el descubrimiento de cuarenta cadáveres en las tierras circundantes. Según se pudo establecer entonces, Belle Gunness tal vez habría podido matar a cuarenta y nueve personas entre 1896 y 1908, entre ellas a algunos de sus seis hijos, a sus dos maridos, a unos treinta obreros, y a una decena de pretendientes. Y según lo que concluyeron los servicios de policía de Chicago y de La Porte, así como el antes citado sheriff, la responsable de toda esa matanza bien pudo eventualmente volatilizarse en los parajes circundantes en el momento del incendio, sin ser inquietada ni molestada por todos esos crímenes.



source: Belle_Gunness

[Serie] Asesinos En Serie: Belle Gunness (1859-1908)

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Nacida en Boston en 1854 (su nombre original era Nora Kelly), su madre murió cuando era aún una niña pequeña y su padre, un sastre, fue internado en un hospital psiquiátrico por tratar de coser los párpados de Nora. Pasó un breve tiempo en un orfanato y después se fue a vivir con la familia Toppan, quienes le cambiaron el nombre a Jane aunque jamás la adoptaron formalmente. Creció resentida con su madre adoptiva, quien era abusiva con ella y odiaba a su hermanastra Elizabeth, la consentida de la familia. A pesar de esto, llevó una vida más o menos normal hasta que, siendo una mujer joven, fue abandonada por su prometido, lo que le produjo una crisis nerviosa tras la cual trató infructuosamente de cometer suicidio.

En 1885 entró a la escuela de enfermería donde solía obtener excelentes notas, aunque algunos se sorprendieron por su excesivo interés en las autopsias. También comenzó a experimentar con los efectos de la morfina y de la atropina en los pacientes e, incluso, fue recomendada para trabajar en el prestigioso Massachusetts General Hospital. Eventualmente, fue dada de baja después de que dos pacientes murieron misteriosamente mientras se encontraban bajo su cuidado aunque otras fuentes mencionan que fueron varias docenas.

Tras este breve traspié, comenzó a trabajar como enfermera privada con cierto éxito, a pesar de algunas quejas de sus empleadores por pequeños robos. Aún así, era considerada una enfermera tierna y sensible quien regularmente se hacía cargo de los ancianos enfermos de las familias acomodadas de Boston. Sin embargo, demasiados pacientes morían bajo sus cuidados cuando les administraba sus “pócimas especiales”. A lo largo de dos décadas Jane acumuló un número incontable de víctimas que sucumbieron a sus mortíferos cocteles de morfina. Se dice que fueron 31 muertes, pero en realidad el número pudo haber sido mucho mayor.

Jane no solamente mataba pacientes. En 1895 mató a sus caseros y en 1899 a su hermanastra Elizabeth, a quien le administró una dosis letal de estricnina la cual, como se sabe, produce una muerte espantosa, con terribles dolores y convulsiones.

En 1901, Toppan se hizo cargo de el anciano Alden Davis y se instaló en su casa. Mató a la esposa y a Alden Davis, así como a dos de sus hijas. Luego regresó a su ciudad natal y comenzó a cortejar al viudo de su hermanastra (a quien Jane había matado) y asesino a la hermana de éste. Luego envenenó a su pretendido para poder hacerse cargo de él y devolverle la salud. Incluso, se envenenó a sí misma con el objeto de provocar la lástima de el pobre hombre. Sin embargo, el engaño no funcionó y fue expulsada de la casa.

Para entonces, las sospechas en torno a esta mujer habían crecido considerablemente y los sobrevivientes de la familia Davis pidieron un examen toxicológico de la hija menor del difunto Alden Davis. El examen, como es lógico suponer, demostró que ésta había muerto de una dosis letal de atropina y morfina.

Finalmente, Jane Toppan fue arrestada el 29 de Octubre de 1901.

Estando bajo custodia, Jane confesó haber cometido 31 asesinatos aunque se piensa que un número más realista sería entre 70 y 100. En el juicio, llevado a cabo en 1902, los médicos declararon que Jane Toppan había nacido con una “débil condición mental”. Estando en la corte, Jane dijo: “Esa es mi ambición. Matar más gente (más gente indefensa) que cualquier otro hombre o mujer que haya existido jamás”.

A pesar de todo esto, fue hallada no culpable por razón de insania (locura) y fue enviada al asilo de Tauton, en Massachusetts en donde pasó el resto de su vida hasta que murió, en Agosto de 1938 a la edad de 84 años.

Aunque los trabajadores del hospital la recuerdan como una anciana callada y tranquila, aún tenía fantasías homicidas. Algunas de las cuidadoras recuerdan haberla oído decir: “Traiga algo de morfina, querida, y vayamos al pabellón. Usted y yo nos divertiremos muchísimo viéndolos morir”




[Serie] Asesinos En Serie: Jane Toppan (1854–1938)

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Lavinia Fisher: La primer asesina en serie de Estados Unidos 


La mujer ampliamente reconocida como la primera asesina serial femenina en los Estados Unidos; Lavinia Fisher nació en 1793, pero la localización de su nacimiento, así como su nombre de soltera, o cualquier información sobre su infancia es desconocida.

Eventualmente se casa con John Fisher y la pareja se instala cerca de Charleston, Carolina del Sur. Se ganaban la vida administrando un hotel llamado Six Mile Wayfarer House, el cual adquirieron en los primeros años del siglo 17. Misteriosamente, varios hombres que visitaban Charleston empezaron a desaparecer. A medida que más reportes de estas desapariciones llegaban a las manos de las autoridades, se determinó que su último paradero conocido era en el Six Mile Wayfarer House (que recibía su nombre por localizarse a seis millas a las afueras de Charleston).

A pesar de la investigación comenzada por las autoridades locales, no hubo evidencia de que los Fisher estuviesen involucradas. Esto, sumado a su popularidad en el pueblo, llevó a la investigación a ser abandonada.

Lavinia era una mujera muy bella y encantadora, lo que sumaba para su popularidad en la comunidad y en el negocio del hotel. Sin embargo, se descubriría después que ella utilizaba dichas características para ayudar a su esposo a robar y asesinar numerosos visitantes masculinos. Y, entre más hombres desaparecían, los rumores comenzaban a aparecer.

Las autoridades locales se reunieron con prontitud a un grupo de vigilantes con los que viajaron hacia residencia de los Fishers en febrero de 1819 para detener las actividades allí realizadas. A pesar de que se desconoce lo que hayan dicho o hecho, obviamente estaban satisfechos con su tarea y regresaron a Charleston, dejando un hombre, David Ross, montando guardia en el área.

Temprano a la mañana siguiente, David Ross fue atacado por dos sujetos y fue llevado a un grupo de hombres junto con Lavinia Fisher. Ella lo intentó asfixiar y golpeó su cabeza en una ventana. De alguna manera, Ross escapó y alertó a las autoridades.

Casi simultáneamente, un hombre llamado John Peeples viajaba desde Georgia a Charleston y cansado de su largo viaje, se detuvo en el Six Mile House para ver si tenían un cuarto. Fue cálidamente recibido por Lavinia quien informó que no disponían de un cuarto disponible, pero que lo invitaba a un té y una comida.

Su compañía le resultó tan placentera que ignoró las raras miradas del esposo y conversó con ella, respondiendo cada pregunta. Ella se excusó un momento de la mesa, regresando después con té y con buenas noticias. Se había desocupado súbitamente un cuarto, por si John aún lo quería. Aceptó y Lavinia le sirvió su taza de té.

A John no le gustaba el té, pero no quería parecer poco educado, así que en lugar de negarse o dejarlo sin beber, lo vaciaba cuando ella no miraba. Luego ella le llevó a su cuarto y él empezó a preguntarse el porqué las preguntas y la rara mirada del esposo.

Se sintió incómodo con toda la información que había otorgado y empezó a sospechar si podría ser blanco de un robo.Sintiéndose más seguro en una silla cerca de la puerta que en su cama, dormitó hasta ser despertado por un ruido fuerte. Al mirar alrededor, se percató de que la cama en la que debió haber dormido había desaparecido en un profundo agujero bajo el piso. Inmediatamente saltó por la ventana, subió a su caballo y fue en busca de las autoridades en Charleston.

La policía arrestó a John y Lavinia Fisher, así como a los dos hombres que operaban con ellos.


Lavinia y sus cómplices fueron llevados a la prisión de Charleston u Old City Jail, donde fueron condenados a morir en la orca por los asesinatos cometidos, mientras sus compañeros fueron torturados, Lavinia fue llevada directamente a la horca, donde la gente que iba a presenciar su ejecución miraba con atención, Lavinia dijo de manera altanera "Si alguien tiene algún mensaje para el diablo, díganmelo, porque lo veré en un momento más" dando así un paso hacía el frente tirándose al vació con la soga sujetada a su cuello, ahorcándose ella misma.





Complemento: Black Moral Resistance [j-1205@hotmail.com]


[Serie] Asesinos En Serie: Lavinia Fisher (1793-1820)

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